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M-E-M-O-R-I-E-S

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Times Square, 7:33 pm. Recuerdo haber llegado ese miércoles 11 de noviembre sin aliento y ansiosa, sin saber la razón, sin encontrar un "por qué". Estaba desesperada. Quería encontrarla, ver sus profundos ojos chocolate, escuchar su acento cubano, abrazarla y respirar su aroma. Pero no fue así, no ese día. "Será otro" pensé. Pero realmente ese no era el motivo de mi ansia. Era algo más. Caminé todo ese lugar. Escuché las risas de los turistas, su emoción, su alegría, su felicidad por un logro más; conocer una maravillosa ciudad. Los comprendía. Sentí lo mismo cuando llegué. Los vi con cámaras y mapas en mano. ¡Ja! Me recordó a mí en mis primeros días. Su energía turística era contagiosa. Suspiré. Y suspiré porque me di cuenta de algo; yo ya no era una invitada más en esa ciudad. Yo ya no utilizaba mapas para guiarme, utilizaba el mapa que en mi corazón se había tatuado. Un mapa distinto al de ellos. Un mapa que me llevaba a recorrer las gélidas calles de Nu...

Quería despedirme

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QUERÍA DESPEDIRME "Suéñame, que me hace falta." Carta 23/10/1938 Alfonsina Storni. I Soñé contigo, no lo planee, sólo pasó. No había pensado en ti en mucho tiempo y apareciste de la nada en mi sueño, uno de esos raros y concurridos, llenos de gente, gente que conozco y que no, lleno de situaciones diversas y confortables, uno de esos sueños que me gustan. Y de pronto apareciste tú. Muy en el fondo sabía quién eras, pero no recordaba tu nombre, ni la razón de tu presencia, ni el dolor de tu ausencia, pero eras tú. Como un sobresalto, como una sorpresa, como un regalo, apareces con tus ojos y con ese lunar justo en la arruga que forma tu sonrisa. Y sonreí como lo hubiera hecho en la vida real, pero mi subconsciente te trajo aquí por una razón: despedirse de ti, de alguna manera, pues le pesa cargar con el recuerdo de tus miradas; ya no quiere arrastrar el fantasma de tus besos y quiere borrar cada uno de nuestros encuentros. Así que después de la sonrisa, sólo ...

Súcubo

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“Si vienes conmigo serás más dichoso que en el paraíso. Rompe ese manto clerical que te cubre, yo soy la belleza, la juventud, la vida y el éxtasis. Ven conmigo y crearemos el amor. Yo te amo y quiero arrebatarte de las manos de tu Dios.” Los amores de una muerta. Théophile Gautier. … pero yo la veía todas las noches, a veces, por décimas de segundo, a veces un minuto o hasta dos… a veces se movía, así como bailando y bailando se desvanecía… esa silueta, con su fino contorno de mujer ¡y esos movimientos que parecía me invitaban al placer!, ¡tanto erotismo en una figura sin rostro y sin piel! Hace una semana fue adquiriendo color. Pude distinguir el blanco de su piel reflejando la luz de la luna llena en la negrura de mi alcoba, la delicadeza de su hermoso rostro… el temor fue aminorando para dejar lugar a la maravilla, podría decir que comenzaba a sentir amor por aquella hermosa mujer que salía de las sombras… me sentía embelesado… Una noche fui poseí...